Tu vidriera abierta las 24 horas, con tus fotos, tus talles y tus precios. Y atrás, el mismo sistema con el que cobrás en el mostrador, con un solo stock para los dos lados.
Esto no es un dibujo: son productos reales de la tienda de muestra, servidos por el mismo sistema que va a servir la tuya. Tu clienta elige talle y color, mira la tabla de medidas, paga con Mercado Pago y sigue su pedido con un link, sin escribirte.
Los talles tachados son los que se agotaron: desaparecen solos y vuelven cuando reponés.
La misma prenda, del otro lado del mostrador. Lo que vendés en el local se descuenta solo de la web, y lo que vendés por la web se descuenta del local.
Lo que pasa después de la venta, que es donde se te va el tiempo.
Elegís la que sale, pasás el código de la que vuelve y el sistema calcula la diferencia. La que vuelve entra al stock sola.
Pegás el link del catálogo de tu proveedor y se traen solas las fotos, el nombre y la descripción.
La ropa de invierno no se borra: se guarda con sus fotos, talles y stock, y el año que viene vuelve tal cual.
Con el precio de costo cargado, cada venta te dice el margen y el reporte suma la ganancia, no solo lo facturado.
Marcan entrada y salida con un PIN, sin aparatos. Las horas y los sueldos salen de ahí.
Cupones por categoría («30% en camperas»), el cartel de arriba y un link que ya lleva el descuento puesto.
Le mandás la factura del proveedor por WhatsApp y queda cargada, sin que entres al sistema. Le preguntás cómo viene el día y te contesta con tus números. Y a tus clientas les contesta por Instagram y Facebook, mientras vos atendés.
No es un bot con respuestas escritas a mano: es el mismo sistema con el que cobrás en el mostrador. Por eso, cuando le preguntás algo, contesta con tu stock y tus precios de verdad.
Sin comisión por venta, sin cargo por usuario, sin costo de instalación.
Todo lo de arriba andando: la tienda online, el mostrador, el stock, la caja, el equipo y los números.
Lo mismo, más el asistente de WhatsApp que trabaja para vos.
Lo mismo, y además le contesta a tus clientas por Instagram y Facebook.
Cuando das de alta a alguien de tu equipo, su trabajo queda registrado a su nombre. Y tu clienta puede calificar cómo la atendieron, con estrellas y un comentario. Eso te sirve dos veces: mejora la atención de hoy, y el día que busques gente, ves el historial de quien se presenta.
La antigüedad y la experiencia de cada persona quedan registradas, y se las lleva a donde vaya.
Después de comprar puede puntuar la atención y decir quién la atendió. La calificación le llega a esa persona.
Ves lo que otros negocios dijeron de quien se presenta, en vez de contratar a ciegas.
Esta parte no se cobra ni se va a cobrar: es el registro laboral de Aval.ar. Ver cómo funciona →
Dos caminos. El de la izquierda lo hacemos nosotros.
Nos pasás el nombre, el logo y tus prendas (una planilla, fotos, o el link del catálogo de tu proveedor) y te devolvemos la tienda cargada y andando. Después entrás por aval.ar/gestion.
💬 Escribinos por WhatsAppTe registrás gratis en dos pasos y el sistema te pregunta tres cosas: cómo se llama tu tienda, si usás talles y colores, y cuál querés que sea tu link. Con eso ya está publicada.
Registrar mi tienda →